Los límites de una interpretación binaria de la epistemología posthumanista

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Las epistemologías tradicionales han situado al ser humano en el centro de los procesos de producción del conocimiento, otorgándole una posición epistemológicamente privilegiada (FilosofoCientifico 2026a). Sin embargo, el análisis de la práctica científica contemporánea muestra que el conocimiento se produce en complejas redes de relaciones donde intervienen investigadores, instituciones, instrumentos, tecnologías y sistemas de información (FilosofoCientifico 2026b). Además, aunque los actores no humanos participan activamente en la generación, organización y estabilización del conocimiento, la interpretación, la atribución de significado y la validación continúan siendo predominantemente humanas (FilosofoCientifico 2026c). Esta situación plantea una dificultad fundamental. Si la agencia epistemológica sigue siendo humana, también lo son la interpretación, la atribución de significado y la validación del conocimiento. En consecuencia, aunque el posthumanismo proporciona herramientas valiosas para comprender la producción relacional del conocimiento, resulta legítimo preguntarse si puede constituir el fundamento de una teoría epistemológica mientras no existan agentes no humanos con capacidad epistemológica propia. No obstante, esta cuestión puede estar mal planteada si se asume que una epistemología posthumanista exige necesariamente la sustitución del sujeto humano como agente epistemológico. Quizá el problema no consista en eliminar al ser humano del proceso de conocimiento, sino en abandonar la concepción de éste como instancia epistemológicamente privilegiada y aislada. Una interpretación binaria de la epistemología posthumanista tiende a plantear la cuestión en términos excluyentes: o bien el ser humano conserva el monopolio epistemológico tradicional, o bien debe ser sustituido por agentes no humanos autónomos. Sin embargo, esta alternativa puede resultar insuficiente para comprender la naturaleza relacional del conocimiento contemporáneo. El objetivo de este artículo consiste precisamente en examinar los límites del posthumanismo como marco para una teoría del conocimiento.

 El recorrido realizado permite reconocer que el posthumanismo ha contribuido de manera decisiva a cuestionar algunas de las presuposiciones fundamentales de las epistemologías tradicionales. La crítica al sujeto aislado, la importancia concedida a las redes de relaciones y la atención prestada a las mediaciones tecnológicas han permitido comprender mejor cómo se produce realmente el conocimiento en las sociedades contemporáneas. Sin embargo, el análisis desarrollado en los artículos anteriores también pone de manifiesto un límite difícil de ignorar. Aunque los actores no humanos participan activamente en la generación, organización y estabilización del conocimiento, continúan careciendo de la capacidad autónoma para atribuir significado, establecer fines cognoscitivos o validar por sí mismos los resultados obtenidos. Dicho de otro modo, la producción del conocimiento puede describirse como un proceso distribuido, pero la agencia epistemológica permanece asociada, al menos en la actualidad, a sujetos humanos.

 Desde una perspectiva tecnológica, la situación tampoco parece destinada a cambiar de forma inmediata. Aunque los sistemas actuales de inteligencia artificial son cada vez más sofisticados, continúan perteneciendo al ámbito de la inteligencia artificial débil y dependen de objetivos, criterios y marcos de interpretación establecidos por seres humanos (FilosofoCientifico 2026c). Más allá de las dificultades técnicas asociadas al desarrollo de una auténtica inteligencia artificial fuerte, gran parte de las regulaciones y recomendaciones internacionales contemporáneas insisten en la necesidad de mantener mecanismos de supervisión humana significativa sobre los sistemas de inteligencia artificial. El Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea pretende promover una inteligencia artificial centrada en el ser humano y fiable, garantizando al mismo tiempo la protección de los derechos fundamentales (European Union 2024), mientras que la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial de la UNESCO establece explícitamente la importancia de la supervisión humana de los sistemas de IA (UNESCO 2021). Del mismo modo, los debates impulsados por Naciones Unidas en torno a los sistemas autónomos letales parten de la necesidad de mantener formas apropiadas de responsabilidad y control humanos sobre este tipo de tecnologías (United Nations 2023). Como consecuencia, incluso si el desarrollo tecnológico avanzara más allá de sus capacidades actuales, la validación y atribución de significado seguirían estando vinculadas, al menos en el horizonte previsible, a agentes humanos.

 Sin embargo, esta conclusión no implica que una epistemología posthumanista resulte imposible en principio. Lo que muestra es que las condiciones necesarias para su desarrollo pleno no parecen encontrarse actualmente disponibles. Una epistemología posthumanista puede existir sin agentes epistemológicos no humanos plenamente autónomos. Sin embargo, su desarrollo pleno exigiría la aparición de formas de agencia epistemológica no humana capaces de participar autónomamente en los procesos de producción, interpretación y validación del conocimiento. Mientras tales agentes no existan, el posthumanismo puede ofrecer una descripción particularmente valiosa de las condiciones materiales, tecnológicas y relacionales en las que se produce el conocimiento, pero difícilmente puede constituir una epistemología completamente desarrollada. En consecuencia, el problema no radica tanto en la inconsistencia conceptual del proyecto posthumanista como en la ausencia de las condiciones empíricas necesarias para llevarlo hasta sus últimas consecuencias.

 El análisis desarrollado hasta este punto permite identificar con mayor precisión el alcance de las propuestas posthumanistas. La crítica al antropocentrismo epistemológico, la consideración del conocimiento como un proceso relacional y el reconocimiento de la participación activa de actores no humanos en su producción constituyen aportaciones relevantes para comprender cómo se genera el conocimiento contemporáneo. Sin embargo, la interpretación, la atribución de significado y la validación continúan dependiendo predominantemente de agentes humanos. Esta conclusión obliga a distinguir entre una teoría de la producción del conocimiento y una teoría epistemológica propiamente dicha, puesto que la participación activa en la generación de información no implica necesariamente la existencia de una auténtica agencia epistemológica.

 La epistemología posthumanista no exige la desaparición del sujeto humano; exige la desaparición de su privilegio epistemológico absoluto. La epistemología posthumanista no consiste en sustituir al sujeto humano por agentes no humanos, sino en comprender el conocimiento como un proceso relacional, distribuido y no binario, aun cuando la agencia epistemológica continúe siendo predominantemente humana. Una teoría epistemológica plenamente posthumanista exigiría la existencia de agentes no humanos capaces de atribuir significado, establecer fines cognoscitivos, evaluar evidencias y validar conocimiento de manera autónoma. La naturaleza específica de dichos agentes resulta irrelevante para el argumento. Podrían consistir en formas avanzadas de inteligencia artificial, especies inteligentes distintas de la humana o cualquier otra modalidad de agente cognoscitivo no humano. Lo decisivo no es su origen, sino la posesión de capacidades epistemológicas propias que les permitieran participar en la producción, interpretación y validación del conocimiento sin depender de la supervisión de agentes humanos.  Mientras esa situación no se produzca, es posible sostener una epistemología posthumanista basada en una comprensión relacional y no binaria del conocimiento. En ella, el ser humano continúa desempeñando funciones decisivas de interpretación y validación, pero deja de ser concebido como una instancia aislada y autosuficiente. El conocimiento aparece como el resultado de redes complejas de mediaciones materiales, tecnológicas, institucionales y humanas. El sujeto conserva así su papel epistemológico decisivo, pero lo hace desde una posición desplazada, puesto que sin dichas redes sería incapaz de producir conocimiento tal y como lo entendemos en las sociedades contemporáneas.

 Bibliografía

European Union. 2024. Regulation (EU) 2024/1689 of the European Parliament and of the Council of 13 June 2024 Laying Down Harmonised Rules on Artificial Intelligence (Artificial Intelligence Act). Official Journal of the European Union, 12 July 2024. https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2024/1689/oj/eng.

 FilosofoCientifico. 2026a. “Los límites de las epistemologías antropocéntricas.” Entre bastidores: el ser, la existencia y otros asuntos. https://entre-bastidores-el-ser-la-existencia-y-otros-asuntos.ghost.io/los-limites-de-las-epistemologias-antropocentricas/.

FilosofoCientifico. 2026b. “Más allá del sujeto: la producción relacional del conocimiento.” Entre bastidores: el ser, la existencia y otros asuntos https://entre-bastidores-el-ser-la-existencia-y-otros-asuntos.ghost.io/mas-alla-del-sujeto-la-produccion-relacional-del-conocimiento/.

FilosofoCientifico. 2026c. “La agencia epistemológica de los actores no humanos.” Entre bastidores: el ser, la existencia y otros asuntos. https://entre-bastidores-el-ser-la-existencia-y-otros-asuntos.ghost.io/la-agencia-epistemologica-de-los-actores-no-humanos/.

UNESCO. 2021. Recommendation on the Ethics of Artificial Intelligence. Paris: UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000381137.

 United Nations. 2023. Report of the 2023 Session of the Group of Governmental Experts on Emerging Technologies in the Area of Lethal Autonomous Weapons Systems. Geneva: United Nations Office for Disarmament Affairs. https://docs-library.unoda.org/Convention_on_Certain_Conventional_Weapons_-Group_of_Governmental_Experts_on_Lethal_Autonomous_Weapons_Systems_%282023%29/CCW_GGE1_2023_CRP.2.pdf.

 

 

 

 

 

 

 

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