La virtud del término medio en crisis: calor, datos y polarización cognitiva
Las temperaturas registradas este verano no admiten interpretaciones ambiguas. Según el Informe climático del verano 2023 de la AEMET, España peninsular presentó una anomalía térmica media de +1,3 ºC respecto al periodo de referencia 1991–2020 (AEMET 2024). El informe European State of the Climate 2023 del Servicio de Cambio Climático de Copernicus señala que Europa experimentó una anomalía media de +0,83 ºC durante el verano, con episodios de calor extremo especialmente intensos en el sur del continente, donde julio alcanzó una temperatura media de 25,6 ºC, la más alta registrada en la región (Copernicus 2024). A escala global, el Global Climate Report – Annual 2023 de la NOAA confirma que 2023 fue el año más cálido desde que existen registros instrumentales, con una anomalía global de +1,18 °C respecto al promedio del siglo XX (NOAA 2024). Estos datos no opinan: describen un patrón físico que ya no puede considerarse excepcional. El fenómeno meteorológico es claro; lo que está en cuestión es la capacidad social para interpretarlo..
Este artículo sostiene que el principal desafío ético de la crisis climática reside en la incapacidad crítica de la sociedad para interpretar los datos climáticos dentro de un marco racional. La polarización cognitiva entre indiferencia acrítica y alarmismo maximalista impide la aparición del término medio aristotélico y dificulta cualquier respuesta pública razonable. A partir de aquí, el problema deja de ser meteorológico y pasa a ser ético: cómo interpreta la sociedad un fenómeno que exige datos, contexto y capacidad crítica.
La reacción social ante el calor extremo revela una fractura interpretativa. En el extremo del defecto, la indiferencia acrítica reduce las temperaturas elevadas a una molestia estacional. Diversos estudios de percepción pública muestran que una parte de la ciudadanía interpreta las olas de calor como variaciones normales del verano, incluso cuando los registros térmicos indican anomalías significativas. Abellán López (2021) documenta que la falta de alfabetización científica favorece esta trivialización del riesgo climático, y Copernicus (2024) señala que, pese a anomalías claras, algunos sectores sociales siguen percibiendo los registros como ruido meteorológico sin relevancia estructural.
En el extremo del exceso, el alarmismo maximalista convierte cada episodio de calor en evidencia de un colapso inminente. Extinction Rebellion UK ha difundido comunicados en los que las olas de calor se interpretan como señales de que el sistema climático avanza hacia escenarios de ruptura (Extinction Rebellion UK 2021). En el ámbito mediático, Bill McKibben ha sostenido que los registros del verano indican la proximidad de umbrales peligrosos para la estabilidad climática (McKibben 2023). En la COP25, Greta Thunberg enmarcó los episodios de calor en una lógica de riesgo extremo, presentándolos como parte de dinámicas que podrían conducir a una extinción masiva (Thunberg 2019). Estas lecturas no se limitan a describir el fenómeno, sino que lo convierten en un indicador de amenaza total que amplifica la percepción de colapso.
Entre estos extremos debería aparecer la virtud del término medio formulada por Aristóteles en Ética a Nicómaco, II.6: una disposición del juicio que evita tanto el defecto como el exceso y permite integrar datos, contexto y orientación racional. Esta postura adecuada no consiste en situarse “entre” la indiferencia y el alarmismo, sino en establecer un equilibrio epistémico que permita responder al fenómeno sin perjudicar ni al medioambiente ni a las personas. No se trata de elegir la solución menos mala, sino de preservar las condiciones de convivencia, los ideales que sostienen la vida común y la continuidad del progreso humano. La fractura interpretativa no procede del clima, sino de la estructura cognitiva que lo interpreta.
En trabajos previos, el autor ha mostrado que la posverdad y la crisis del logos han debilitado los marcos racionales con los que la ciudadanía procesa la información, sustituyendo el análisis por la resonancia afectiva (FilosofoCientífico 2026a; FilosofoCientífico 2026b). Cuando el logos pierde centralidad, fenómenos complejos —incluido un verano excepcionalmente cálido— dejan de integrarse en un marco epistémico coherente y pasan a ser absorbidos por narrativas emocionales que cada grupo utiliza para orientarse en el mundo.
La interpretación pública del riesgo climático no se limita a la presencia de datos ni a la disponibilidad de información, sino a la capacidad de articularlos en una estructura de juicio que preserve continuidad y proporción. Tras la erosión del logos descrita anteriormente, el problema ya no es la falta de evidencia, sino la pérdida de los mecanismos internos que permiten distinguir entre variación, tendencia y significado. Cuando estos mecanismos se debilitan, el sujeto deja de relacionarse con los registros térmicos como indicadores y empieza a tratarlos como estímulos que confirman su orientación afectiva previa.
Esta fragilidad del juicio no se manifiesta solo en la oscilación entre indiferencia y alarma, sino en la dificultad para sostener una lectura que mantenga coherencia temporal. El fenómeno climático exige integrar escalas distintas —episodios concretos, patrones estacionales, tendencias de largo plazo— y esta integración requiere una arquitectura cognitiva capaz de mantener la forma del análisis incluso cuando el contenido es complejo o inquietante. Sin esa arquitectura, la interpretación se fragmenta y el clima deja de ser un objeto de comprensión para convertirse en un escenario donde cada grupo proyecta sus expectativas y temores.
Las respuestas normativas ante el riesgo climático presuponen una capacidad de juicio que permita evaluar el fenómeno antes de actuar sobre él. Cuando esa capacidad se debilita, la deliberación pública pierde estabilidad y el clima se convierte en un campo donde las posiciones se definen más por la necesidad de orientación emocional que por la comprensión del fenómeno. En este punto, la cuestión ya no es cómo responder al calor extremo, sino cómo reconstruir las condiciones epistémicas que permiten pensar el calor extremo sin trivializarlo ni convertirlo en catástrofe automática.
Esta pérdida de estabilidad del juicio afecta también a la forma en que se distingue entre conocimiento fiable y charlatanería. La ciencia no se define por la acumulación de datos, sino por los procedimientos que permiten verificarlos, contrastarlos y situarlos en un marco coherente. Cuando estos procedimientos dejan de reconocerse, cualquier registro puede ser interpretado como prueba de una narrativa previa. La charlatanería opera precisamente en ese vacío metodológico, sustituyendo los criterios de validación por resonancias afectivas. En este contexto, los datos climáticos no hablan por sí mismos: hablan a través de los métodos que los interpretan. Allí donde estos métodos se ignoran, el fenómeno físico se disuelve en interpretaciones arbitrarias incapaces de distinguir entre señal y ruido.
La virtud intelectual no es simplemente una disposición moral o un ideal cívico, sino la estructura que permite que el pensamiento mantenga continuidad y orientación. Cuando esta estructura se debilita, los hechos dejan de organizarse en un marco epistémico y se transforman en señales que activan respuestas afectivas inmediatas. La erosión del juicio altera así la relación del sujeto con el mundo, porque ya no interpreta los datos, sino que reacciona a ellos.
En el ámbito climático, esta fragilidad se manifiesta en la dificultad para situar los registros térmicos dentro de una estructura interpretativa estable. El calor extremo no solo describe un fenómeno físico, sino que expone la forma en que una comunidad procesa la información. Allí donde el juicio conserva su arquitectura, los datos se integran en una lectura coherente; allí donde esa arquitectura se ha debilitado, los mismos datos generan indiferencia o alarma. El fenómeno funciona entonces como un revelador epistémico que muestra el estado de la capacidad interpretativa colectiva.
La consecuencia es clara. El clima no examina únicamente la resistencia de los ecosistemas, sino también la solidez de las estructuras cognitivas que permiten comprenderlo. Cuando estas estructuras se erosionan, los hechos pierden su función orientadora y se convierten en detonantes de posiciones extremas. El desafío no reside en las temperaturas, sino en la restauración de las condiciones de juicio que permiten pensar las temperaturas sin trivializarlas ni convertirlas en una amenaza automática. La estabilidad del logos no es un complemento del análisis climático, sino su requisito previo.
Bibliografía
Abellán López, M. A. 2021. “El cambio climático: negacionismo, escepticismo y desinformación.” Tabula Rasa 37: 283–301.
AEMET. 2024. Informe Anual Climatológico 2023. Madrid: Agencia Estatal de Meteorología. https://www.aemet.es
Aristóteles. Ética a Nicómaco. Traducido por José Luis Calvo Martínez. Madrid: Alianza Editorial, 2014.
Copernicus Climate Change Service. 2024. European State of the Climate 2023. European Centre for Medium Range Weather Forecasts. https://climate.copernicus.eu
Extinction Rebellion UK. 2021. The Climate Emergency Demands Civil Resistance. XR UK.
FilosofoCientífico. 2026a. «Cuando la verdad deja de importar: posverdad y crisis del logos.» Entre bastidores: el ser, la existencia y otros asuntos, 31 de julio. https://entre-bastidores-el-ser-la-existencia-y-otros-asuntos.ghost.io/cuando-la-verdad-deja-de-importar-posverdad-y-crisis-del-logos/
FilosofoCientífico. 2026b. «Verdad y posverdad.» Entre bastidores: el ser, la existencia y otros asuntos, 4 de agosto. https://entre-bastidores-el-ser-la-existencia-y-otros-asuntos.ghost.io/verdad-y-posverdad/
Gardiner, Stephen M. 2011. A Perfect Moral Storm: The Ethical Tragedy of Climate Change. Oxford: Oxford University Press.
Jamieson, Dale. 2014. Reason in a Dark Time: Why the Struggle Against Climate Change Failed—and What It Means for Our Future. Oxford: Oxford University Press.
Lenzi, Dominic. 2023. “How Should We Respond to Climate Change? Virtue Ethics and Aggregation Problems.” Journal of Social Philosophy 54: 421–436.
McKibben, Bill. 2023. “The Heat Is On.” The New Yorker, julio de 2023.
NOAA National Centers for Environmental Information. 2024. Global Climate Report – Annual 2023. https://www.ncei.noaa.gov
Thunberg, Greta. 2019. Intervención en la COP25, Madrid. Naciones Unidas.