Guernica: política, sensibilidad y símbolo
Guernica: política, sensibilidad y símbolo
Guernica es, por antonomasia, una obra de arte político. Su potencia simbólica ha devenido en icono universal de la paz, transformando el dolor de la población de Guernika tras los bombardeos de la aviación alemana en un grito contra la violencia que trasciende épocas y fronteras (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, s.f.b). Sin embargo, no basta con afirmar que es una obra política por denunciar unos hechos históricos concretos: su dimensión política surge también de la interpretación sensible que genera y de la evolución de su significado a lo largo del tiempo.
Picasso declaró en 1923 que “el arte es una mentira que nos hace ver la verdad” (Picasso, 1923 [2022]). En Guernica, esa “mentira” se articula mediante la simbología y el estilo pictórico del artista —cubismo, pero también elementos surrealistas y expresionistas— para transmitir la verdad de los horrores de la guerra. No solo de la guerra civil española, sino de todas las guerras, presentes, pasadas y futuras. La pregunta, sin embargo, es inevitable: ¿una obra tan emblemática ha caído también presa de las industrias culturales y creativas? ¿Existía ya desde su encargo un sesgo político en su elaboración?
El concepto de industrias culturales y creativas es reciente en comparación con el término “industria cultural” definido por Theodor Adorno y Max Horkheimer en Dialéctica de la Ilustración (1944/47), aunque su influencia se extiende a las décadas posteriores. La UNESCO describe estas industrias como sectores dedicados a la producción, reproducción, promoción y comercialización de bienes y actividades culturales (UNESCO, 2017). En este sentido, basta visitar la tienda del Museo Reina Sofía para comprobar cómo el merchandising alrededor del Guernica podría entrar en esta categoría (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, s.f.c). Pero antes de llegar a conclusiones sobre este aspecto, es imprescindible interpretar la pintura.
Las interpretaciones del Guernica han sido múltiples. Se ha debatido si es un elemento propagandístico que se ha superado a sí mismo o si su simbolismo escapa a cualquier marco institucional. En defensa de la obra, conviene recordar que el concepto original de industria cultural en Adorno y Horkheimer tiene una carga ideológica mucho mayor que la simple venta de reproducciones en un museo. Su crítica se dirigía especialmente al cine, la radio y el jazz como instrumentos de entretenimiento masivo y, en última instancia, de adoctrinamiento para aceptar el sistema capitalista (Horkheimer & Adorno, 1999; Vilar, 2010). Para la Escuela de Frankfurt, la cultura de masas es un producto del capitalismo que convierte la cultura en mercancía y somete el arte a intereses económicos y políticos.
A pesar de esta visión pesimista, y aunque se pueda separar la carga ideológica de la Escuela de Frankfurt, es cierto que la cultura de masas ha ido ligándose cada vez más al entretenimiento y al beneficio comercial. La cultura se ha convertido en un bien de consumo, sostenido por una industria con el consentimiento de las instituciones públicas. En muchos casos, se cumple lo que Walter Benjamin adelantó: la obra de arte se crea para ser consumida por las masas como primer objetivo (Cantó-Milà, s.f.), aunque mantenga cierta capacidad emancipatoria (Vilar, 2010).
Aun así, Guernica, pese a ser una obra encargada por el gobierno español en 1937, se aleja de ese concepto de control institucional sobre las masas. Una idea que puede relacionarse, aunque desde otro marco teórico, con la noción foucaultiana de biopolítica y biopoder—un poder que controla todos los aspectos de la vida humana (Garcés, 2005)— no parece aplicarse aquí. Parafraseando a Rancière (2009), Guernica es una obra política que hace política, y Picasso sabe mostrar un reparto distinto de lo sensible. La obra denuncia los horrores de la guerra y, por su historia posterior, se convierte en símbolo contra el fascismo, el totalitarismo y en defensa de la democracia.
En su origen, Guernica no era una obra destinada al consumo de masas. Picasso afirmaba que estaba “escrita en un lenguaje” que pocos podían entender en la época (Picasso, 1923 [2022]). Sin embargo, con el tiempo se convirtió en una obra maestra universal, representativa del siglo xx, equivalente a las formas de arte activista contemporáneo, donde el cuerpo se convierte en artefacto imaginario y en lenguaje para expresar ideas (UNAM, 2022). Su objetivo inicial era representar al legítimo gobierno republicano español en la Exposición Universal de París de 1937 y ganar simpatías para la República. Pero la obra trascendió con creces ese propósito: se convirtió en símbolo contra los horrores de la guerra, a favor de la paz y de los oprimidos, además de ser emblema de las libertades democráticas en España.
En conclusión, Guernica es una obra de arte política en el sentido más amplio, independientemente de su encargo institucional. Su simbolismo supera a la institución y al propio arte. El merchandising no empaña su significado ni la convierte en propaganda. Desde su inicio, la obra posee una fuerte carga emocional que deviene en política por su denuncia sensible de la violencia. Además, se convierte en icono de la paz y símbolo de la democracia española, pues Picasso insistió en que el cuadro pertenecía al pueblo y que solo regresaría a España cuando se recuperaran las libertades democráticas. Ese regreso, en 1981, consolidó su condición de mural icónico.
Bibliografía
Garcés, M. (2005). La vida como concepto político: una lectura de Foucault y Deleuze. Athenea Digital, 7, 87–104.
Horkheimer, M., & Adorno, T. (1999). La industria cultural. Ilustración como engaño de masas. En Dialéctica de la Ilustración (pp. 165–212). Barcelona: Círculo de Lectores.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. (s.f.a). Guernica. https://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/guernica
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. (s.f.b). Símbolo político. https://guernica.museoreinasofia.es/relato/simbolo-politico
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. (s.f.c). La tienda del Museo Reina Sofía. https://www.museoreinasofia.es/visita/servicios/tiendas
Picasso, P. (1923 [2022]). El arte es una mentira que nos hace ver la verdad. https://artemx.mx/post-picasso/
Picasso, P. (1937 [1992]). Guernica. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Rancière, J. (2009). El reparto de lo sensible. Estética y política. Santiago de Chile: Arces-Lom.
Sembler, C. (2019). El socialismo de la Escuela de Frankfurt: Variaciones de Marx y la crítica del capitalismo. Izquierdas, 47, 167–183.
UNAM. (2022). Arte, política y contracultura. Sesión 6: Paul B. Preciado y María Galindo.
UNESCO. (2017). Políticas para la creatividad. Guía para el desarrollo de las industrias culturales y creativas.